Érase una vez en la tierra de las buenas intensiones un alcalde y su siempre capaz, visionario y apto personal de planificación urbanista que después de analizarlo por mucho tiempo decidieron hacer un proyecto sorprendentemente útil. Ubicaron sus mentes y sus intenciones en una de las arterias más importantes de dicha ciudad, llamada Guatemala de la Asunción, y se imaginaron como sería que dicha arteria pudiese verter aquel maravilloso flujo de vehículos sin problema alguno y en el cual los congestionamientos debidos a una intersección que conecta dos de las más populosas zonas se diese sin problema alguno.
Y en efecto crearon un plan adaptado en el que un paso a desnivel podría solventar los conflictos de tránsito de todos los vecinos de la comuna. Pero fueron hermosas y perfectas intenciones que como siempre se vieron permeadas por una pésima planificación estratégica.
Si señores, me estoy quejando de nuevo, y es que en ello soy un experto. Pero esta vez creo hablar enarbolando la voz de muchos de los vecinos que vivimos en dos de las zonas más populosas de la ciudad (aunque muchos de mis amigos digan que vivo donde el diablo dejó perdida la cédula y nunca más fue por ella – lo que no saben es que como venganza colocó el brillante sistema del DPI, pero ese es otro tema del que hablaré-).
Como algunos sabrán, debido a la experiencia, más que al conocimiento vicarial, la comuna de la Ciudad de Guatemala creó un genial plan para descongestionar los problemas de tránsito que se generan en la Calle Martí al crear dos pasos a desnivel. Y creo que por primera vez estoy totalmente de acuerdo con esta idea porque realmente es algo que hace falta desde hace mucho tiempo. ¿Y dónde está la queja si estoy de acuerdo con dichos cambios? En la mala administración no solo de los recursos humanos sino temporales. Y es que allí mismo es donde falla nuestra comuna. Porque no solo bastan las buenas intenciones y los recursos necesarios para generar los cambios sino que se deben planear de manera en que se entorpezca en la menor manera posible el caudal de vehículos que deben movilizarse por tal arteria. Y es que a pesar de que fuimos avisados con antelación que dichos cambios tomarían al menos unos seis meses (sí señores, seis meses) estos cambios empiezan a tomar forma en pleno mes en el cual el flujo de vehículos es simplemente insoportable.
Según información recabada por algunos de mis vecinos, este proyecto estaba listo para ejecutarse desde agosto del año pasado y es hasta ahora que dicho plan es puesto en acción. Y es que allí es donde yo digo, en donde cabe la idea de empezar un proyecto como ese en pleno enero en donde los colegiales regresan a hacer de las suyas a las aulas (y al tránsito también), se mueve más población para poder encontrar nuevas oportunidades de trabajo y todo regresa a la normalidad después del caos generado por la eurofia de las compras navideñas. A QUIEN DIABLOS SE LE OCURRE INICIAR UNA OBRA TAN GRANDE DE URBANISMO EN PLENO ENERO.
Si el proyecto estaba autorizado desde agosto, porque diantres no lo iniciaron en octubre que el tráfico era menor y peor aún porque sólo trabajan de día en dicha obra. Porque buena parte de la información recabada es que no realizarán las obras de noche dado que el presupuesto no permite pagar a los empleados por una jornada nocturna. Y entonces donde quedan los millones de quetzales que se recaudan so pretexto del boleto de ornato que año con año es más caro (y que algunos como este que escribe debe comprar hasta dos veces en el año aparte de la que le descuentan en la empresa porque para variar todo lo pierde).
Pero lo que me molesta más no es el hecho de que estén utilizando el dinero, que para eso es (claro que se utilizaría aún más y mejor si no se disparasen aquellos sueldos astronómicos en puestos de concejales y asistentes que no hacen nada), sino por el momento y la forma en la que dicha obra tomará lugar.
Y es que voy y lo repito, no estoy en contra de dicho proyecto, estoy totalmente a favor y lo veo como una forma en la que mucho del congestionamiento de las horas pico se verá reducido pero como es que toda esta gente que se dedica exclusivamente a planificar este tipo de estrategias ha perdido todo sentido de planeamiento estratégico y temporal.
Esto a la larga será una obra como el paso a desnivel de la zona 18 hacia la Atlántida, las líneas del Transmetro o el futuro realojo de los vendedores informales de la Sexta Avenida de la zona 1 en la Plaza de los Amates, todos proyectos buenos y necesarios en su concepción pero terriblemente ejecutados.
Esperemos entonces que este cambio a futuro sea tan bueno como se muestra y promete y que esta fastidiosa molestia de 6 meses no solo sea tolerable sino comprensible.
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martes, 19 de enero de 2010
sábado, 16 de enero de 2010
Círculos de Violencia en una Sociedad Podrida
Lástima, porque no hay otra palabra que defina mi sentimiento por la situación actual de violencia que se vive en este país.
Hemos llegado a un clima de inseguridad y violencia en este país que es alarmante y preocupante el como el crimen se ha organizado de tal manera que no importa el quien sos o el riesgo de tu vida puesto que tus pertenencias, si esas mismas que tanto te han costado conseguir, son más importantes que tu vida.
Me ofende el como un grupo de inadaptados sociales, que a pesar de que entienda por completo el como el desempleo y la extrema pobreza en la que se encuentran sumidos nuestra sociedad ( y con ello no sólo me refiero a Guatemala sino a todo este mundo podrido en el que vivimos) los lleva a actos delictivos, pero es que no es solo el hecho de perpetrar robos sino de hacerlo con saña y todo el hecho de ofender, lastimar y jugar con la vida de todos aquellos que padecen de sus atentados.
Hace algunos días se perpetró un robo más a mano armada en plena luz de la tarde en uno de los lugares más concurridos de este país. Y es que los desvergonzados infelices ya no respetan ni siquiera que las cosas suceden a plena luz del día. Este relato será contado como aconteció o al menos en mi poética versión exagerada y es que no se puede esperar menos de mí, que para quienes me conocen saben que en un momento de furia no existe nada mejor para mi que relatar los hechos que me ofenden (porque no hay otra definición más clara que eso, ofender). Hace algunos días, a las cinco de la tarde, si señores a plena hora en la que muchos de los que laboramos en la maquila del siglo 21 (uno de los tantos call centres que se han popularizado en este país como una forma clara de obtener mano de obra calificada con sueldos que rayan en el ridículo y peor aún con gente que los hemos aceptado), un grupo de inadaptados sociales se dedicaron a perpetuar un asalto a mano armada contra el novio de una de mis mejores amigas (sorry P… y M… que deba publicar su historia pero es que me ofusca que las autoridades no hagan nada y los pseudo agentes del orden hagan menos). Este grupo de maleantes encañonaron y sacaron de su vehículo al novio de mi amiga y fueron claros al pedir que entregara su ordenador personal y sus teléfonos celulares además de las llaves del auto; pero no solo amenazando la vida de nuestro amigo sino pidieron que se fuese con ello (arriesgándose a que dañaran su integridad física sino también que pudieran secuestrarlo o cualquier otro tipo de barbaridad que estos tipos pudiesen cometer. Todo esto frente a un edificio en donde trabajan al menos unas 1000 personas y de las cuales, al menos 200 estaban saliendo. Pero lo más frustrante de todo esto es que el grupo de agentes de seguridad contratados por el edificio brillaron por su ausencia, claro portando escopetas que probablemente no sepan utilizar y refugiándose tras las ventanas de un vidrio que solo demostró su ineficiencia y el gasto sorprendente que se hace sobre seguridad inefectiva. Gracias a Dios, P… el novio de mi amiga, fue lo suficientemente sabio y prudente de entregar todos los objetos que le pedían y no permitir que le condujesen con ellos. Luego de perpetrar el robo violentado tuvieron el descaro de pedirle que les diera el cargador de su ordenador personal y tomaron las llaves de su automóvil. Tras llamar como pudo a sus jefes, estos realizaron una llamada al teléfono móvil robado y los flamantes ladrones respondieron lo siguiente:
“Mirá, dejá de estar llamando a este número porque al hueco que lo tenía ya se lo quité. Ahí le dejé un frijolito de mierda al que lo podés llamar.”
No es posible que situaciones como estas se den y NADIE haga absolutamente nada más que aquellos a los que de alguna manera te tienen aprecio. Como pudieron, M.. y P… buscaron ayuda posible para solucionar su problema puesto que a todo esto se añade nuestra suprema Policía Municipal de Tránsito que aparte de saber que el auto había sido robado y mi amigo asaltado pedían que moviese el vehículo porque obstaculizaba su tránsito y de no hacerlo le tendrían que colocar un cepo. ¿Cómo es posible que aparte de que le robaron unos infelices inadaptados sociales después la comuna capitalina y su ridículo cuerpo de ineficaces agentes de tránsito vestidos de verde nieve de limón y bacinicas en la cabeza también fuesen a perpetuar otro robo? Porque no puede llamársele de otra manera a los $500.00 quetzales que se deben pagar por que le levanten el cepo colocado. Claro que es otro robo. Y de nuevo diré lo mismo, LOS AGENTES DE PSEUDOSEGURIDAD BRILLARON POR SU AUSENCIA.
Una de las cosas que más ofende es el hecho de que estos tipos, de nuevo, armados con una amenazante escopeta se dedican todo el día a pedirle a cualquiera de los empleados del edificio que no se sienten en las jardineras a conversar o a disfrutar de los culposos y nada saludables humos de cigarrillo (sí, yo soy uno de esos fumadores) y le digan lo siguiente:
“En esta área no se puede fumar, por favor retírese.” O “Por favor levántese porque no se puede sentar aquí”
Porque después de algunos días de haber sido vilmente echados de las áreas de fumadores sin razón o motivo alguno más que el hecho de que al administrador del edificio le molestaba la cantidad de “chencas” de cigarrillo que estaban frente a su mal cuidada jardinera nos enteramos que ellos no se harán responsables de cualquier asalto que se perpetúe en la entrada del edificio porque ya no es su jurisdicción. Como diablos pueden limpiarse las manos de manera tan vehemente y absurda. Como me pueden pedir que no les ensucie sus banquetas (que por cierto son propiedad de la comuna y no del edificio) y no puedan prestarme seguridad cuando alguien pueda llegar por mí a mi lugar de trabajo.
No tengo claro aún que es lo que me ofende más, si la ineptitud de EMETRA, si la cobardía de los agentes de seguridad o la flagrante ola de violencia en la que tengo que vivir cada día.
Se que no es el primer incidente que sucede y menos que será el último o el menos doloroso (hay países en Asia y África en donde la mitad de la población infantil muere por hambrunas o los niños son destinados a convertirse en esclavos sexuales o gente que muere por rencillas entre pandillas sin tener absolutamente nada que ver) pero me ofende que después de tanto tiempo nadie haga nada por proponer un cambio estable y sostenible en estas sociedades. Soy un verdadero creyente que el portar un arma no te hace estar más seguro y que la violencia no se resuelve con violencia pero es en situaciones como estas en las que replanteo mi pensamiento e incluso me considero juez universal y me pregunto como es posible que todos estos malhechores no han sido eliminados por limpiezas sociales. Pero luego recapacito y me recuerdo que somos nosotros los que de alguna manera podemos general el cambio.
¿Cómo hacerlo? No se, cada uno de nosotros sabe que puede hacer y al menos en mi caso que soy un intento de artista y escritor aficionado no tengo más que dar a conocer estas situaciones y despertar la necesidad de movernos y hacer algo. Porque sentados y diciendo “pobres verdad” no vamos a hacer nada más que seguir permitiendo que este círculo de violencia crezca. Y es que no nos duele realmente hasta que no tocan a alguien a quien queremos. Ojala y todos hagamos algo por mejorar esta situación sin tener que sufrir antes las consecuencias de la violencia.
Dedicado a P… y M… porque no puedo hacer más que denunciar y mover masas, que es lo mejor que puedo hacer. Se les tiene mucho aprecio muchá.
Hemos llegado a un clima de inseguridad y violencia en este país que es alarmante y preocupante el como el crimen se ha organizado de tal manera que no importa el quien sos o el riesgo de tu vida puesto que tus pertenencias, si esas mismas que tanto te han costado conseguir, son más importantes que tu vida.
Me ofende el como un grupo de inadaptados sociales, que a pesar de que entienda por completo el como el desempleo y la extrema pobreza en la que se encuentran sumidos nuestra sociedad ( y con ello no sólo me refiero a Guatemala sino a todo este mundo podrido en el que vivimos) los lleva a actos delictivos, pero es que no es solo el hecho de perpetrar robos sino de hacerlo con saña y todo el hecho de ofender, lastimar y jugar con la vida de todos aquellos que padecen de sus atentados.
Hace algunos días se perpetró un robo más a mano armada en plena luz de la tarde en uno de los lugares más concurridos de este país. Y es que los desvergonzados infelices ya no respetan ni siquiera que las cosas suceden a plena luz del día. Este relato será contado como aconteció o al menos en mi poética versión exagerada y es que no se puede esperar menos de mí, que para quienes me conocen saben que en un momento de furia no existe nada mejor para mi que relatar los hechos que me ofenden (porque no hay otra definición más clara que eso, ofender). Hace algunos días, a las cinco de la tarde, si señores a plena hora en la que muchos de los que laboramos en la maquila del siglo 21 (uno de los tantos call centres que se han popularizado en este país como una forma clara de obtener mano de obra calificada con sueldos que rayan en el ridículo y peor aún con gente que los hemos aceptado), un grupo de inadaptados sociales se dedicaron a perpetuar un asalto a mano armada contra el novio de una de mis mejores amigas (sorry P… y M… que deba publicar su historia pero es que me ofusca que las autoridades no hagan nada y los pseudo agentes del orden hagan menos). Este grupo de maleantes encañonaron y sacaron de su vehículo al novio de mi amiga y fueron claros al pedir que entregara su ordenador personal y sus teléfonos celulares además de las llaves del auto; pero no solo amenazando la vida de nuestro amigo sino pidieron que se fuese con ello (arriesgándose a que dañaran su integridad física sino también que pudieran secuestrarlo o cualquier otro tipo de barbaridad que estos tipos pudiesen cometer. Todo esto frente a un edificio en donde trabajan al menos unas 1000 personas y de las cuales, al menos 200 estaban saliendo. Pero lo más frustrante de todo esto es que el grupo de agentes de seguridad contratados por el edificio brillaron por su ausencia, claro portando escopetas que probablemente no sepan utilizar y refugiándose tras las ventanas de un vidrio que solo demostró su ineficiencia y el gasto sorprendente que se hace sobre seguridad inefectiva. Gracias a Dios, P… el novio de mi amiga, fue lo suficientemente sabio y prudente de entregar todos los objetos que le pedían y no permitir que le condujesen con ellos. Luego de perpetrar el robo violentado tuvieron el descaro de pedirle que les diera el cargador de su ordenador personal y tomaron las llaves de su automóvil. Tras llamar como pudo a sus jefes, estos realizaron una llamada al teléfono móvil robado y los flamantes ladrones respondieron lo siguiente:
“Mirá, dejá de estar llamando a este número porque al hueco que lo tenía ya se lo quité. Ahí le dejé un frijolito de mierda al que lo podés llamar.”
No es posible que situaciones como estas se den y NADIE haga absolutamente nada más que aquellos a los que de alguna manera te tienen aprecio. Como pudieron, M.. y P… buscaron ayuda posible para solucionar su problema puesto que a todo esto se añade nuestra suprema Policía Municipal de Tránsito que aparte de saber que el auto había sido robado y mi amigo asaltado pedían que moviese el vehículo porque obstaculizaba su tránsito y de no hacerlo le tendrían que colocar un cepo. ¿Cómo es posible que aparte de que le robaron unos infelices inadaptados sociales después la comuna capitalina y su ridículo cuerpo de ineficaces agentes de tránsito vestidos de verde nieve de limón y bacinicas en la cabeza también fuesen a perpetuar otro robo? Porque no puede llamársele de otra manera a los $500.00 quetzales que se deben pagar por que le levanten el cepo colocado. Claro que es otro robo. Y de nuevo diré lo mismo, LOS AGENTES DE PSEUDOSEGURIDAD BRILLARON POR SU AUSENCIA.
Una de las cosas que más ofende es el hecho de que estos tipos, de nuevo, armados con una amenazante escopeta se dedican todo el día a pedirle a cualquiera de los empleados del edificio que no se sienten en las jardineras a conversar o a disfrutar de los culposos y nada saludables humos de cigarrillo (sí, yo soy uno de esos fumadores) y le digan lo siguiente:
“En esta área no se puede fumar, por favor retírese.” O “Por favor levántese porque no se puede sentar aquí”
Porque después de algunos días de haber sido vilmente echados de las áreas de fumadores sin razón o motivo alguno más que el hecho de que al administrador del edificio le molestaba la cantidad de “chencas” de cigarrillo que estaban frente a su mal cuidada jardinera nos enteramos que ellos no se harán responsables de cualquier asalto que se perpetúe en la entrada del edificio porque ya no es su jurisdicción. Como diablos pueden limpiarse las manos de manera tan vehemente y absurda. Como me pueden pedir que no les ensucie sus banquetas (que por cierto son propiedad de la comuna y no del edificio) y no puedan prestarme seguridad cuando alguien pueda llegar por mí a mi lugar de trabajo.
No tengo claro aún que es lo que me ofende más, si la ineptitud de EMETRA, si la cobardía de los agentes de seguridad o la flagrante ola de violencia en la que tengo que vivir cada día.
Se que no es el primer incidente que sucede y menos que será el último o el menos doloroso (hay países en Asia y África en donde la mitad de la población infantil muere por hambrunas o los niños son destinados a convertirse en esclavos sexuales o gente que muere por rencillas entre pandillas sin tener absolutamente nada que ver) pero me ofende que después de tanto tiempo nadie haga nada por proponer un cambio estable y sostenible en estas sociedades. Soy un verdadero creyente que el portar un arma no te hace estar más seguro y que la violencia no se resuelve con violencia pero es en situaciones como estas en las que replanteo mi pensamiento e incluso me considero juez universal y me pregunto como es posible que todos estos malhechores no han sido eliminados por limpiezas sociales. Pero luego recapacito y me recuerdo que somos nosotros los que de alguna manera podemos general el cambio.
¿Cómo hacerlo? No se, cada uno de nosotros sabe que puede hacer y al menos en mi caso que soy un intento de artista y escritor aficionado no tengo más que dar a conocer estas situaciones y despertar la necesidad de movernos y hacer algo. Porque sentados y diciendo “pobres verdad” no vamos a hacer nada más que seguir permitiendo que este círculo de violencia crezca. Y es que no nos duele realmente hasta que no tocan a alguien a quien queremos. Ojala y todos hagamos algo por mejorar esta situación sin tener que sufrir antes las consecuencias de la violencia.
Dedicado a P… y M… porque no puedo hacer más que denunciar y mover masas, que es lo mejor que puedo hacer. Se les tiene mucho aprecio muchá.
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