miércoles, 10 de abril de 2013

Sobre sueños melancólicos: Cubiletes de almendras y naranja y té especiado.



« […] En cuanto reconocí el sabor del pedazo de magdalena mojado en tila que mi tía me daba (aunque todavía no había descubierto y tardaría mucho en averiguar el por qué ese recuerdo me daba tanta dicha), la vieja casa gris con fachada a la calle, donde estaba su cuarto, vino como una decoración de teatro a ajustarse al pabelloncito del jardín que detrás de la fábrica principal se había construido para mis padres, y en donde estaba ese truncado lienzo de casa que yo únicamente recordaba hasta entonces; y con la casa vino el pueblo, desde la hora matinal hasta la vespertina y en todo tiempo, la plaza, adonde me mandaban antes de almorzar, y las calles por donde iba a hacer recados, y los caminos que seguíamos cuando hacía buen tiempo. Y como ese entretenimiento de los japoneses que meten en un cacharro de porcelana pedacitos de papel, al parecer, informes, que en cuanto se mojan empiezan a estirarse, a tomar forma, a colorearse y a distinguirse, convirtiéndose en flores, en casas, en personajes consistentes y cognoscibles, así ahora todas las flores de nuestro jardín y las del parque del señor Swann y las ninfeas del Vivonne y las buenas gentes del pueblo y sus viviendas chiquitas y la iglesia y Combray entero y sus alrededores, todo eso, pueblo y jardines, que va tomando forma y consistencia, sale de mi taza de té […]»

(Marcel Proust, En busca del tiempo perdido: Por el camino de Swann)

De la misma manera que Proust redescubría el sabor de su propia infancia y las memorias de su tía, los alimentos y los libros hacen que recuerde claramente mi pasión por mi infancia.  Y es que a pesar de haber sido, desde niño, un tipo absolutamente alternativo, mi infancia también se me activa en los recuerdos cuando los sabores y las palabras regresan a mi memoria.  En aquel entonces eran conchas sopeadas en café con leche en la cena; y desde luego los pasajes de los cuentos que mi abuelo me leía o mis historias clasificadas por colores de los libros que mamá me compraba los fines de semana en la cola del supermercado.

Con el tiempo mi gusto por el clásico café con leche fue olvidado y me adentré en los sabores más sutiles del té y el clásico “pan de manteca” de las tardes dieron paso al conocimiento de los también clásicos productos de la “patisserie” francesa.  Pero las memorias de mi abuela en la cocina y una bastante grande familia en las cenas, llegaban a mi cabeza.

Me llegó la inspiración al releer los textos de Proust, sobre todo de disfrutar los festines decadentes plagados de pianos y elegantes conversaciones sensuales de “Un Amor de Swann”.  Me llegó la inspiración en aquellas piezas en las que el exotismo de las especias se mezclaba suavemente con la inocencia de un presuntuoso futuro artista.  Y fue allí donde nacieron los productos de una noche de sueños en la que esperaba una llamada o un texto de ese alguien que también dispara mis sonrisas.  Esta vez,  cubiletes de almendra, naranja y nuez de nogal y te especiado.

Cubiletes de almendra, naranja y nuez de nogal

Ingredientes:

·         300 grs. de harina de todo uso cernida
·         200 grs. de harina de almendras
·         250 ml. de leche
·         250 ml. de aceite vegetal
·         1 huevo entero
·         2.5 grs. de polvo para hornear
·         200 grs. de azúcar moreno
·         5 grs. de sal fina
·         25 ml. esencia de vainilla
·         150 grs. nuez de nogal picada
·         Ralladura de naranja
·         Polvo de canela

Procedimiento:

1.       Precalentar el horno a 150 ° C
2.       Cernir el harina de todo uso, la sal y el polvo para hornear.  Mezclar junto con el harina de almendras.
3.       Agregar el azúcar, la canela y la ralladura de naranja.
4.       Agregar el huevo, la leche, la esencia de vainilla y el aceite y mezclar solo hasta que los ingredientes se incorporen.  A mayor mezcla menor será el efecto de esponja en la masa.
5.       Agregar con movimiento envolvente las nueces de nogal picadas.
6.       La mezcla debe quedar bastante ligera.  Llenar hasta la mitad los moldes para cubilete
7.       Hornear por 15 minutos
8.       Si se desea un sabor más pronunciado de naranja se puede agregar un poco de agua de azahar.

Té Especiado

Ingredientes

·         1 litro de agua
·         2 rajas de canela pura
·         5 pimientas de castilla
·         4 clavos de olor
·         1 trozo de 1 cm de jengibre
·         1 flor de anis estrellado
·         14 grs. de té negro.

Procedimiento:

1.       Hervir el agua junto con las especias por al menos 15 minutos o hasta que las especias desprendan sus sabores.
2.       Apagar el fuego y agregar el té de golpe y permitir la infusión por al menos 6 minutos.
3.       Colar y descartar los sólidos.
4.       Servir en tazas y endulzar al gusto.


Esta mezcla se me antoja clásica para una tarde melancólica o sutilmente tierna en la que son aquellos sonidos o palabras escritas las que guían los recuerdos.  Definitivamente la lectura de Proust y quizás los sonidos de Hurts o Pianochocolate.

Como siempre, les deseo las mejores experiencias en sus cocinas.

Namaste.

Yahann, el habitante de Júpiter.

sábado, 7 de julio de 2012

Birdy, simplemente exquisita.

Hay momentos en los cuales mi capacidad de asombro aún existe.


 Sobre todo cuando se me recuerda que en el mundo musical aún existen verdaderos talentos que no dependen del mercadeo exclusivamente y que aunque no posean el cuerpo de quirófano o la carita de niña cuando es niño, pueden crear maravillas. Este es el caso de quien en mi muy humilde opinión podría ser el siguiente fenómeno mediático inglés, muy al estilo de Adele; Birdy.

Tras ser la ganadora de un concurso, uno de esos reality shows que tanto proliferan en la televisión británica, Birdy se hizo acreedora a un lugar bastante bien merecido dentro de los talentosos británicos que llenan no solo las listas de popularidad sino las listas de buenas críticas en la internet.

He de aceptar que esta patoja verdaderamente me sorprende y no por su capacidad vocal, que es indiscutiblemente buena sino por su capacidad como intérprete.  Y es que tanto con su voz y con su capacidad para acariciar al piano y obtener de este las más delicadas elegías, Birdy logra tocar las fibras más sensibles de la audiencia.  Y todo esto a sus solo 16 años.

De alguna manera la calidad interpretativa me recuerda muchísimo a una chavita que en su momento fue igualmente buena e igualmente poco apreciada, Alix Bauer de Timbiriche.  Ambas intérpretes se caracterizan por ser intensas y hacer que cada uno de sus escuchas estén al borde de las lágrimas con sus hermosas interpretaciones.



En esta primera pieza, Birdy nos muestra una interpretación muy personal de "Skinny Love" de Bon Iver.

Pero no es solo esa voz hermosísima la que me seduce de esta intérprete sino el como puede darle vuelta a los sentimientos que se supone debe tocar en cada una de sus piezas.  Porque es en esta niña en donde recuerdo que el arte no es solo un objeto decorativo sino un punto de partida para alimentar el alma.



"Shelter" me parece una de aquellas piezas un tanto melancólicas que se agregan a cajitas de música que bien podrían haber salido de una nana interpretada por Björk en su momento para su hijo.  Acá es donde encuentro en Birdy el perfecto matrimonio entre sorprendente intérprete de música indie y baladitas cursis para adolescentes que leen novelitas de fantasía romántica.



En "1901" veo una grandísima influencia de otras británicas como Florence & The Machine, de hecho incluso puedo entender que esta podría ser una pieza mucho más madura, mucho más "hipster" incluso.

En resumidas cuentas, Birdy es un tesorito, y no precisamente de Laura León, que guardar en el corazón y las entrañas para días lluviosos y noches sin sueño en donde ataca la melancolía.

Gazpacho de Manzana y Carambola



Durante muchos años no hice caso de muchas señales, y evidentemente cometí verdaderos errores con respecto al lugar y el espacio en donde quería y quiero dedicar mi tiempo y mis esfuerzos como futuro miembro del mundo laboral de los empresarios libres de ataduras de jefes.  En resumidas cuentas, me di cuenta que para poder ser un hombre independiente debía darle rienda suelta a mi creatividad y encontrar la manera de dedicar mis esfuerzos a convertirme en algo que siempre amé pero que nunca había aceptado como posible, un chef. 


Durante estos primeros seis meses he dedicado mis esfuerzos al aprendizaje de las técnicas culinarias esenciales para la preparación de alimentos de la mano de increíbles compañeros de clase (lo que no quiere decir que todos sean buenos, pero los que lo son verdaderamente me han revitalizado) y de un jefe de cocina, mi chef instructor, que es precisamente todo aquello que cualquier persona puede creer cierto en un reality de la tele. Y a partir de ello me dediqué a refinar mis nada refinados conocimientos culinarios para transformar mis platos rústicos en elementos cada vez más refinados. 


No es nada fácil y mucho menos crear elementos de la nada y convertirse en alquimista culinario para convertir productos sencillos en armonías de sabor. Y no es que brote mi lado “Foodie” o poético sino que realmente debemos transformar los alimentos en ello, composiciones sinfónicas y armónicas que no solo deleiten la vista de los comensales sino cada uno de sus sentidos. 


He decidido compartir algunas de las recetas que utilicé para mi prueba final de semestre y qué mejor que iniciar con una receta sencillísima que se convirtió en el éxito de superventas de mi prueba, un gazpacho de manzana y carambola. 


Gazpacho de manzana y carambola 


Porciones: 4 


Ingredientes: 
• 3 manzanas granny Smith 
• 1 pepino grande 
• 200 grs. De carambola • 60 grs. De nuez de nogal 
• C/N de miga de pan 
• 600 ml. De jugo de manzana fresco 
• 2 dientes de ajo • Tomillo 
• 40 ml. De aceite de oliva virgen extra 
• 1 huevo grande 


 Mise en place Pelar el pepino y manzanas y retirar semillas. Cortar en trozos medianos. 
 Procedimiento. 
• Licuar el pepino, manzanas y pulpa de rambután con el jugo de manzana, ajo, aceite de oliva y tomillo. 
• Agregar el huevo y las nueces, sazonar y licuar de nuevo. 
• Espesar si fuese necesario con miga de pan. 
• Refrigerar por al menos dos horas. 
• Servir en vasos cortos fríos y decorar con manzanas en julienne y tiras delgadas de pepino alrededor del vaso. 


Una sopa fría simplemente deliciosa que sirve como un maravilloso primer plato o en cantidades pequeñas como un amuse bouche sorprendente para despertar el paladar de cualquiera. A pesar de su simplicidad este plato es delicioso y armoniza muy bien las notas de sabor y textura. 


Como siempre les deseo sorprendentes experiencias gastronómicas en su cocina. Namasté.

domingo, 18 de diciembre de 2011

De Desnudos, Amores Y Ficciones: Stripthesis de Ronald Flores




Tras años de enfrentarme a esas intensas páginas en donde Derridá y sus conceptos me hicieron replantearme cada una de las ideas que concebía como estéticamente agradables y de enfrentarme a placeres igualmente intensos pero complejos y constantemente retadores para mi intelecto me doy cuenta que el genio de Ronald Flores simplemente se le disparó de las manos.

A pesar de considerarme a mi mismo como un ser alienado en donde la belleza de los poetas malditos o los textos intimistas y delicados de los suramericanos de los setentas me hacen temblar, he de aceptar que “Stripthesis” está claramente incluida dentro de los diez libros de ficción que más han calado el asfalto intelectual de mi corteza cerebral. Y es que esta novela es un chiste, una desfachatez, un descaro a las claras, una deliciosa broma para cada una de las concepciones que se nos fundan en los libros de literatura, en las clases de moral y en ese puritanismo, tan latinoamericano, que nos enseña que el academicismo y el erotismo nada tienen que ver y deberían estar por completo distanciados.

En “Stripthesis”, Ronald Flores nos adentra a un mundo perverso, torcido y deliciosamente adictivo, y no me refiero al mundo del erotismo, sino al mundo de la mente y la conciencia del ser humano. Tomando como referencia una imaginaria tómbola plagada de filósofos contemporáneos cuyos rimbombantes nombres plagaron mis clases de filosofía y literatura del siglo XIX y XX, Flores nos permite conocer como la mente puede encontrar esas asociaciones que son innatas al ser humano y que nos aferramos a disociar con afán academicista. La novela nos presenta a un joven graduado de literatura en una universidad del extranjero (un personaje que se me antoja tantas veces al autor o a varios de aquellos arquetípicos gafapastas probablemente omnisexuales –porque en ningún momento de la novela se establece si es únicamente heterosexual-) plagado de conocimientos que necesita mostrar al mundo, pero sobre todo, que necesita unir a elementos que probablemente tiene inconclusos desde su infancia. Y es que desde la elección de una voz narrativa femenina, la asesora de la compleja tesis de doctorado del protagonista, la novela es un chiste a los convencionalismos y las estructuras académicas. No es difícil entender que una mujer hable de erotismo, mucho menos que hable sobre teoría literaria o filosofía, pero si que lo haga sobre la sexualidad de otros y deje a un lado la propia.

A partir del planteamiento clásico en el que el eros, la materia prima de donde todo procede (aunque Freud lo plantea como la líbido y el Kundalini yoga lo plantea como el despertar del Kunda) se pretende encontrar su intrínseca relación con el logos (el pensamiento estructurado), un proceso totalmente ligado al título de la novela. Y es que en cada página que arrancamos es como si desvistiésemos de los complejos deseos de complicar la verdad humana. A través de encuentros perversos y oscuros con las manifestaciones de la sexualidad humana, desde un lupanar en Nueva Orleans en donde se discuten el tamaño de los senos de una de las gimnastas-meretrices a la vez que se replantea la catarsis aristotélica hasta un rarísimo encuentro comparativo entre un pesado texto filosófico y una revista pornográfica de los setentas en una oscura biblioteca de Austin, el personaje principal (que quizás sea algún perverso alter-ego de Flores) busca desenmarañar en sus tesis doctoral algunos de los deseos del hombre moderno (como ser humano y no como género).

Lázaro Tormes, al igual que aquel guía de ciegos de la literatura picaresca española, nos guía (al igual que a su grupo de estudiantes de primer año) a través de un proceso en donde la pornografía, el erotismo y las más elevadas ideas de los genios filosóficos (particularmente los clásicos alemanes y las mentes maestras del posmodernismo) encuentran un punto en común, una verdad inalienable: El Amor Es Una Ficción. Y es que nos adentramos en un mundo decadente, el de los secretos que se develan más allá de los virginales velos de las uniones socialmente aceptadas o el de los convencionalismos académicos, esos que se guardan muy bien para dejar florecer aquellas adictivas flores de adormidera carnales que yacen en cada ser humano y su lujuria personal.

Una novela fascinante y asquerosamente genial, porque no hay otra forma de definir un estilo en donde incluso el lector saldrá ensuciado pero feliz. Un delicioso placer que se asemeja por completo a consumir chocolate de leche y maní salado cuando se es diabético e hipertenso, totalmente culpable (aunque para algunos, como el autor lo cita, pueda ser un texto de Marcela Serrano o de Ángeles Mastretta, que no es mi caso pero si el de mi mamá), plenamente consciente de que cada elemento hará solo el daño necesario para sonreír a la mañana siguiente y recordar que ese untoso sabor a culpabilidad nos dará una experiencia personal de delirante placer.

Una de mis novelas favoritas, en donde el autor logra que el final sea tan delicioso como su desarrollo, una de esas piezas que no se si comparar con la escala erótica de Platón, con el proceso de Masters & Johnson sobre las etapas de la líbido en una relación carnal o con algún estructurado texto de Vladimir Propp o las complicadísimas disertaciones de Derridá.

Recuerdo cuan fascinante fue para mi leer el texto mientras era un profesor de literatura para un colegio de fundamentalistas católicos, nunca antes mis recesos fueron tan abiertamente decadentes en plena biblioteca mientras muchas pruebas sobre literatura medieval esperaban a ser calificadas. Flores supo conducirme a desnudar su narrativa y esperar un final tan delicioso, claramente previsible pero a la vez inesperado …

Como siempre les deseo increíbles lecturas en sus manos y maravillosas experiencias de crecimiento.

Namaste.

La reseña en la página del autor. http://www.ronaldflores.com/stripthesis/

Puede ser adquirido en Sophos En Línea.

Paradiso: Melocotones infusionados con menta sobre arroz con leche vegano.




Desde que volteé mis ojos y mi corazón hacia una vida más en contacto con la espiritualidad y el cambio personal he encontrado muchísimas formas de llegar a reconocer la belleza de nuevas formas de vida. Una de ellas evidentemente fue el vegetarianismo. Dada mi pasión por la cocina y mis locos intentos creativos he logrado sabores sorprendentes que no dependen de manera alguna de productos de origen animal. Esta vez quiero presentarles mi versión de arroz con leche, una receta facilísima, una de las favoritas de mi abuelita, pero que esta vez será especiada con deliciosos sabores que no se mezclarían usualmente con un clásico arroz con leche.

Ingredientes:
1 taza de arroz blanco
1 litro de leche de soya (no recomiendo la de almendra para esta receta pues el sabor se perdería)
60 gramos de azúcar moreno (o la mitad de edulcorante artificial para aquellos que somos diabéticos)
1 raja de canela
1 pieza de anís estrellado
4 clavos
La piel de media naranja
La piel de medio limón
2 melocotones
Menta fresca

Procedimiento:
1. Colocar el arroz en agua fresca para liberarle del almidón por al menos 30 minutos, usualmente yo cambio el agua hasta 3 veces.
2. Colocar medio litro de agua fresca a hervir y añadirle las hojas de menta y un trocito de canela.
3. Colocar en un cazo la leche de soya, el azúcar moreno (o edulcorante), las pieles de los cítricos, el anís estrellado y los clavos hasta que hierva.
4. Agregar los melocotones sin piel y en mitades a el agua hirviendo y cocinar por más o menos unos 5 minutos o hasta que estén suaves. Colar y refrescarlos. Aconsejo colocarlos en la nevera para tenerlos bien fríos. La infusión de menta y melocotón hace un delicioso y ligero refresco si le endulzas y lo enfrías.
5. Cuando la leche de soya esté infusionada con las especies es momento de retirarles. Agregar el arroz y cocinar por más o menos 30 minutos removiendo constantemente hasta lograr una especie de risoto dulce y cremoso.
6. Al momento de montar el plato, tomar los melocotones totalmente fríos y colocarlos en el fondo de las copas para helado, agregar sobre ellos una cantidad suficiente de arroz con leche de soya. Añadir un chorrito de la infusión de menta y melocotón y canela en polvo.

Uno de mis nuevos postres favoritos.

Como siempre les deseo increíbles experiencias de crecimiento y fantásticos sabores en su cocina.

Namaste.

sábado, 19 de noviembre de 2011

Suntuoso y ligero, Bruscheta de Calabacín y Faux Italienne




Nada me gusta mas que un plato cargado de sabor y la capacidad para descomponer sus elementos y crear un festín de sabor, color y textura.

Una noche en la que carecía de mis clásicos elementos compositivos (berenjenas, champiñones, fruta, zanahorias y tofu) me di cuenta que con pocos elementos podría crear una deliciosa cena que poco tiene que envidiarle a los platos vegetarianos de dos de los más importantes restaurantes de este rubro en mi país.

Esta vez, un poco de pan, una calabacita, mi estante de especies y algunos tomates fueron la base de esta sorprendente cena.

Bruchetas de Calabacín con Faux Italienne

Ingredientes:
1 hogaza de pan bagette
1 calabacín mediano
1 cucharada de vino tinto
3 onzas de queso crema
4 cucharadas de aceite de oliva
4 tomates roma picados
¼ de taza de apio picado
3 cucharadas de cebolla picada
1 diente de ajo rallado
Tomillo seco
Albahaca fresca
Romero fresco
Orégano seco
Azúcar
Sal
Pimienta

Preparación

1. Cortar la hogaza de pan en rodajas de al menos 3 centímetros y tostarlos ligeramente.
2. Cortar el calabacín en rodajas delgadas y luego cortar en medias lunas. Sazonar con aceite de oliva, sal, tomillo seco y pimienta y asar por 5 minutos.
3. En una sartén colocar dos cucharadas de aceite de oliva a calentar. Cuando esté caliente agregar el orégano y el tomillo y preparar por 30 segundos.
4. Agregar los tomates, el apio y la zanahoria rallada y cocinar por aproximadamente 5 minutos.
5. Agregar el vino tinto, el azúcar, la sal y la pimienta.
6. Cortar la albahaca y el romero en chiffonade y agregar a la mezcla de tomates, cocinar por aproximadamente 3 minutos más.
7. Corregir sazón.

Emplatado:

1. Untar queso crema sobre las tostadas de bagette. Agregar una lasca de calabacín. Reservar.
2. Colocar la salsa en un recipiente pequeño al centro del plato.
3. Colocar las tostadas alrededor del tazón y servir.

Una de mis cenas favoritas que para los omnívoros bien podría ser una deliciosa entrada para compartir con los amigos en una fiesta o reunión en donde querrás impresionar con un sabor totalmente diferente.

Esta vez recomiendo algo ligero y suave como acompañamiento, esta vez no es vino sino una deliciosa cerveza ligera y dorada puesto que el intenso sabor de la salsa, el pan y los calabacines arruinarían cualquier vino.

Y como acompañamiento algo de suntuosa fusión de lounge, “Amor” de Nino y “Breate” de Bliss, ambos extraídos de la fabulosa serie de Buddha Bar.






Como siempre, les deseo increíbles sabores en su cocina.

Namaste.

Zuppe Di Patata, una caricia gastronómica para el Invierno




El invierno se presenta inminente plagado de ese frío sorprendente que hace que la tierra se recoja a si misma y muchos de los productos con los cuales nuestras mesas se adornan, no aparezcan más. Este es el momento en el que nuevos productos hacen su entrada debido a las suculentas cosechas de otoño.

Pero nada, absolutamente nada puede gritar su naturaleza de reconfortante como una sopa y nada mejor que mi Zuppe Di Patata para levantar el espíritu de un quebrantado, compartir con un ser amado en una tarde lánguida de media semana o simplemente prepararla para recordar que el mundo también puede conocer la ternura.

Una sopa sencilla y llena de sabor inspirada en la tradicional, “Pasta e Patata” de la cocina italiana, esta vez creada como una pieza más ligera y lista para reconfortar el alma. A diferencia de muchos de mis platos, esta receta no contiene los suntuosos elementos de presentación puesto que esta es una pieza básica en donde el sabor siempre estará mucho más presente que la presentación.

Zuppe Di Patata

Ingredientes

1 litro de caldo de verduras, caliente
5 tomates roma
1 cebolla mediana
1 diente de ajo grande.
2 tallos de apio
1 ½ tazas de papa pelada y cortada en cuadros medianos
½ taza de zanahoria cortada en cuadros medianos
Oregano seco
4 hojas de albahaca fresca
1 ramita de romero fresco
Sal
Pimienta
Aceite de oliva

1. Rallar finamente los tomates en el rallador más fino, nos quedará una especie de jugo de tomate, no te preocupés, eso es lo que buscamos. Reservar.
2. Cortar en cuadros medianos la cebolla y machacar el ajo.
3. En una olla profunda colocar dos cucharadas de aceite de oliva a calentar. Cuando esté caliente agregar el orégano seco y preparar por 30 segundos. Agregar la cebolla y el ajo al aceite a preparar por 3 minutos.
4. Agregar las zanahorias, la cebolla y el apio. Cocinar por cinco minutos más.
5. Agregar las papas y preparar por 3 minutos.
6. Agregar el caldo de verduras caliente y el tomate rallado. Agregar las hojas de albahaca enteras y la ramita de romero.
7. Corregir la sazón de sal y dejar cocinar por más o menos 30 minutos o hasta que la papa y la zanahoria estén suaves.
8. Servir en tazones grandes y agregar un toque de pimienta molida al servir.

Esta sopa es un beso al alma y una caricia al corazón como diríamos mi madre y yo en un mantra entre nosotros. Suelo acompañarla con tres palitos de pan y queso, una taza de té dulce y caliente, una buena compañía y música de Italia.

Esta vez si bien es cierto lo acompañaré con música en italiano, no será por un italiano sino por un francés, “Io So Que Tu” de Amaury Vassilli.



Como siempre les deseo increíbles sabores en su cocina.

Namaste.

Calzone, el reconfortante sabor de mamá, el huerto y la cocina de sábado por la noche en Italia.




A pesar de que mi fascinación siempre ha sido la gastronomía refinada y elegante de las mesas de Francia, particularmente las de Paris (lugar que tengo que visitar antes de morir), la mesa de Italia siempre me ha seducido por su simpleza y honesta cualidad de ser deliciosa y no complicada.

Esta vez, rendiré tributo a la cocina “Della mamma” como la llaman los italianos. En esta ocasión rindo homenaje a dos de mis platos favoritos de esa deliciosa y sencilla cocina casera, la cocina de diario en donde los más sencillos ingredientes del huerto se mezclan con las pastas y algunas proteínas para sustentar el cuerpo, deleitar el paladar y reconfortar al alma. Dos versiones del clásico “calzonne” italiano, la primera es mi reinvención del espagueti a la boloñesa en una versión vegetariana plagada del sabor de la Toscana mientras que la segunda es mi reinvención de la salsa florentina.

Calzone Bolognessi e Fiorentino

Ingredientes

Para la masa

2 tazas de harina de todo uso
1 ½ cucharadita de polvo de hornear
2 cucharaditas de aceite de oliva
½ a ¾ de taza de agua
1 cucharada de tomillo seco
1 cucharada de orégano seco
1 cucharada de sal

Relleno Florentino
Espinaca fresca en cantidad suficiente
1 pimiento rojo grande
2 dientes de ajo grandes
½ taza de champiñones cortados en lascas finas
1 cebolla mediana
2 cucharadas de aceite de oliva
Orégano
Sal
Pimienta
4 cucharadas de leche de soya
2 cucharadas de fécula de maíz
Tomillo
Sal de apio
Cebolla y ajo en polvo.

Relleno Boloñés
5 tomates roma
2 cebollas medianas
2 ajos grandes
¾ de taza de proteína de soya rehidratada y procesada finamente o champiñones picados.
1 pimiento grande
Albahaca Fresca en cantidad necesaria
Romero Fresco en cantidad necesaria
1/8 de cucharadita de orégano seco
Una pizca de azúcar
Sal
Pimienta.




Preparación de la masa:
1. En un tazón amplio mezclar el harina, el polvo de hornear, la sal, el orégano y el tomillo hasta lograr una mezcla uniforme.
2. Agregar las dos cucharadas de aceite de oliva y mezclar hasta deshacer los grumos que se pudiesen formar.
3. Agregar poco a poco el agua hasta formar una pasta homogénea y no pegajosa, dependerá de la cantidad de harina. El objetivo es formar una masa elástica que no se pegue a los lados del recipiente y se pueda formar una esfera. Al tenerla lista, dejarla reposar en el refrigerador cubierta para evitar que forme la clásica película, por más o menos 45 minutos.

Preparación del relleno florentino:
1. Lavar y secar la espinaca. Retirar los tallos que pueda tener aún. Picar en chiffonade (esto quiere decir picar finamente en tiritas largas para evitar tener las hojas completas dentro del relleno) y reservar.
2. Retirar las semillas y las venas del pimiento y cortar en bastones de tamaño medio.
3. Cortar la cebolla en juliana y picar el ajo finamente.
4. En una sartén de fondo amplio colocar las dos cucharadas de aceite de oliva. Cuando esté caliente agregar el orégano y preparar por 30 segundos, luego agregar el ajo y la cebolla y acitronar (permitir que esté traslúcido y suave al tacto).
5. Agregar los pimientos y cocinar por tres minutos.
6. Agregar la espinaca y permitir que las hojas de marchiten al calor y tomen el sabor de la preparación anterior. Esto tomará más o menos unos 5 minutos.
7. Para preparar la salsa del relleno mezclarás la leche de soya, la sal de apio, el ajo y cebolla en polvo (cuidado que no sean sal con ajo y cebolla sino solo ajo y cebolla en polvo), la fécula de maíz, el tomillo, un poquito de orégano, sal y pimienta. Dejamos reposar todo.

Preparación del relleno boloñés:

1. Lavar y secar los tomates. Pelarlos y cortarlos en cuadritos.
2. Picar una de las cebollas y los ajos finamente.
3. En una sartén agregar las dos cucharadas de aceite de oliva. Cuando esté caliente, agregar el orégano seco y cocinar por 30 segundos.
4. Agregar la cebolla y el ajo y permitir que se acitronen.
5. Agregar los tomates picados y cocinar por 4 minutos. Agregar la proteína de soya o los champiñones (o ambos si te sentis goloso).
6. Cortar en chiffonade la albahaca y el romero. Agregar a la preparación las hierbas, la pimienta, la sal y el azúcar.

7. Cortar en gajos grandes el pimiento y la otra cebolla y asar. Esto tomará más o menos unos 15 minutos en un horno tostador pero nada se le compara al sabor de asar al carbón.
8. Corregir sazón y reservar.




Ensamblaje:

1. Retira la masa del refrigerador y amasa por más o menos tres minutos hasta hacer elástica la masa de nuevo.
2. Cortar la masa en seis partes iguales y formar pequeñas esferas.
3. Estirar cada esfera hasta obtener piezas similares a pequeñas pizzas.
4. Para los calzón florentinos, agregar un poco de la salsa blanca y luego rellenar con la mezcla de espinacas al centro. Para los boloñeses, agregar la preparación de tomate, algo de cebolla y pimiento asado.
5. Doblar por el medio y sellar las orillas.
6. Hornear a 250 C por 30 minutos.


Usualmente los presento con la salsa blanca que me quedó restante y tomates con albahaca y aceite de oliva.

Algo de vino tinto o un jugo de uva para los abstemios no serían mala idea para degustar estos trataditos de mesa familiar.

Y para ambientar algo del sorprendente Patrizio Buanne, “Parla Piu Piano”, incluído en su álbum, “The Italian”



Como siempre les deseo fascinantes sabores en su cocina.

Namaste.

domingo, 13 de noviembre de 2011

Un recorrido a 100 años de yoga y 55 minutos de cambio personal, Body Balance 54 de LesMills.




Lo que en un momento se inició como un curioso encuentro con yoga de gimnasio, cada vez se acerca más al espíritu que ensalza yoga como una forma de vida y no solo como una rutina de ejercicios.

Esta vez la Dra. Jackie Mills se dedicó a crear una entrega verdaderamente intensa y sorprendente con BODYBALANCE 54. En ella nos reencontramos con los principios que cada uno de sus practicantes buscamos en cada elemento del programa. Desde un delicioso y fluido calentamiento en base a ricos y diversos movimientos de tai chi, hasta un verdaderamente retador bloque de equilibrios sin dejar a un lado a los intensos ejercicios para fortalecer el núcleo corporal con los Pilates. Pero todo ello no es lo suficientemente interesante como los extenuantes pero hermosos fluidos de yoga en donde nos reencontramos con la inspiración que esta mujer toma de varias escuelas de yoga para introducirnos a la practica del programa.

Veamos entonces pista por pista que nos trae esta entrega:

1. Calentamiento de Tai Chi con “Haunted” de Poe. Fluida y hermosa es esta secuencia en donde no solo las piernas y brazos se mueven para introducirnos a los asanas. Jackie Mills escogió una secuencia que más bien pareciera un baile sugestivo y elegante en un jardín de Pekín en donde se incluye la “Cola del Ave” como punto de partida para la secuencia. Simplemente deliciosa a pesar de que la pieza musical es un intento de ahuyentar fantasmas, quizás sean los fantasmas de la pereza los que debemos hacer a un lado. A la fecha mi calentamiento de tai chi favorito.



2. Saludo al Sol con “Frozen” de Brian Swadei. Una refundición maravillosa de la pieza que Madonna hiciera famosa en los noventas, esta vez más adecuada a un movimiento new age. Acá Jackie nos introduce (o nos recuerda en mi caso) a la secuencia de saludo al sol de la serie primaria de Ashtanga Yoga aunada a intensos estiramientos en postura ecuestre. Fascinante.



3. Posturas de Fuerza con “Just The Way You Are” de Bruno Mars. Power Yoga en su expresión más intensa. Una pieza alegre y vital que nos hace resistir los asanas de fuerza en donde el Guerrero 2 y la postura del Arado nos harán revisitar la fuerza en nuestras piernas y torso.



4. Equilibrios con “Blind Faith” de Life Orchestra. Quizás la pista más demandante de toda la entrega. Acá nos moveremos en progresiones de posturas como el árbol modificado, postura de la estrella, postura de la media luna, postura del avión y la siempre exigente guerrero tres. Seis series en donde el equilibrio se pondrá a prueba sobre todo en las últimas dos series en donde haremos una modificación de la postura de la silla / árbol para renacer de la oscuridad hacia la luz de la estrella. Sorprendente.






5. Apertura de Caderas con “Everytime it rains” de Charlotte Martins. Una sensual y lenta visita a Kudalini Yoga. Sorprendentes giros de columna en el loto modificado serán la base para una serie de extensiones de espina dorsal y apertura de caderas para trasladarnos lentamente hacia la demandante pichón y posteriormente la modificación del rey pichón. Las caderas verdaderamente se revitalizan en esta pista.

6. Pilates Abdominales con “Rolling In The Deep” con Colorbox. Esta modificación de la popular pieza de Adele nos presenta una pista cargada de movimientos simples y el regreso a los Pilates originales. Nos movemos desde las tijeras, pasando por el “cien” hasta llegar a las extensiones de brazos y piernas y la plancha en hombros, solo para llegar a la demandante plancha lateral que es donde el ejercicio se hace más intenso y fuerte.

7. Pilates Espalda con “Choose You” de Stan Walker Acá visitaremos posturas básicas de nuevo como el “Pointer” con movimientos de piernas para fortalecer los glúteos y espalda baja y un giro delicioso en el “Medio Arco” de yoga. Visitaremos de nuevo extensiones de piernas para terminar con algo de yoga en el “Arco”. Recordaremos músculos que creíamos inexistentes.



8. Giros con “Hold My Hand” de Emerald Green Acá pareciera un espejismo el como piernas y espalda se mueven para darnos la suavidad en la intensidad, aunque parezca paradójico. Una deliciosa serie de giros que le recordarán a nuestra espina dorsal la belleza del movimiento.



9. Estiramientos posteriores con “The First Time I Saw You” de Leona Lewis Una pieza sensual, lánguida que invita a tocar cada uno de los lugares más recónditos de nosotros mismos. Jackie Mills diseñó una secuencia que nos lleva desde el perro hacia abajo, moviéndonos a través de la pirámide, una sensual modificación de la postura del triángulo para luego visitar de nuevo las extensiones del tai chi del inicio de la entrega ahora más hermosas, más extensas e intensas. Terminamos con una inversión básica que nos recuerda el poder de los músculos de las piernas y la espalda baja.
10 y 11. Relajación y Meditación con “Peace” de Stanton Lenier y “Life and Death” de Deeper Connections.

Esta entrega se cuela dentro de mi lista de favoritas no solo por los movimientos y el fluido sino por la calidad de la musicalidad la suntuosa mezcla de escuelas de yoga incluidas. Un postrecito para el cuerpo, un deleite para la mente y un momento de calma para el espíritu.

Como siempre les deseo sorprendentes experiencias de vida. Namaste.

sábado, 12 de noviembre de 2011

Un tributo a los corazones rotos, el nuevo álbum de Coury Palermo.



Somos básicamente seres emocionales. Seres que han desarrollado la capacidad de mostrar las emociones que mueven su vida y le convierten en algo mucho mayor que los animales con los que compartimos el reino biológico. Y entre esas emociones no podemos dejar de colocar a la más intensa de todas, el amor. Aunque este sea uno que se transforma del idílico y sorprendentemente hermoso poema al dolor y el desasosiego.

Y es allí donde un fantástico compositor e intérprete independiente se hace grande. Verdaderamente grande, Coury Palermo. Un joven intérprete y compositor que tuve la dicha de conocer a través de mi fascinación por Sleepthief, Mr. Palermo, como le suelo llamar en un grupo cerrado de una conocida red social, se encarga particularmente de mostrar en sus composiciones un amor intensamente hermoso, pero delicado y destruido. En su primer álbum como solista independiente, Palermo nos presenta una compilación de trece temas en los que el amor se muestra hecho añicos, duele, lastima y se crea una conciencia de esperanza maravillosa. No es el clásico álbum pop en donde se enaltece a la forma edulcorada de amar, si no se muestran aquellos intensos sentimientos en donde los corazones han perdido un momento de dicha pero han ganado la fuerza para persistir y ser más fuertes.

Técnicamente el álbum de Palermo carece de ese sonido sorprendente al que estoy acostumbrado en las voces masculinas en géneros como el goth metal o el pop op, pero dentro de su género (difícilmente catalogable como “pop” aunque muy cercano al trabajo que en algún momento quiso realizar Cristina Aguilera con hermosos melismas), Palermo es muy bueno. Aún le falta desarrollarse, pero es comprensible y para ser su primer álbum, el producto es sorprendentemente bueno.

El álbum, “The Broken Way We Love” está plagado de piezas en canon en donde Palermo hace gala de su hermoso color de voz, piezas que me recuerdan mucho a los coros gospel del sudeste estadounidense en donde se ensalzan himnos a un amor mayor también. Esta influencia es evidente debido al contacto que Palermo tiene de su lugar de nacimiento y el lugar en donde tiene su residencia, Texas y Tennesse respectivamente (Austin y Nashville). Por momentos su voz me recuerda a ciertos tonos alcanzados por Phil Collins pero en una versión mucho más ligera y aguda. Melódicamente, el álbum mezcla de manera muy interesante piezas con cierta reminiscencia marcial con elementos que asemejan a valses en piano y violonchelos, algo recurrente en su musicalidad, permitiéndole crear una atmósfera intimista y delicada.

Las piezas se presentan de la siguiente manera:

1. The War – Una de mis favoritas, aunque demasiado triste y marcial para ser la pieza de apertura. Pero totalmente deacuerdo con el tema. Una balada melancólica plagada cánones y sonidos en violonchelo y redoblante que acentúan aún más su sonido marcial. Un poema a un amor roto y destrozado.
2. Waiting For Daylight – Hermosa y capaz de levantar a cualquier corazón lastimado. Limpia y hermosa a pesar de hablar sobre el desamor. Pareciera una progresión orgánica de “The War”
3. Hush – Suave e íntima. Alejada esta vez de los instrumentos orquestales y llena del intimismo de una guitarra. Una melódica pieza de despedida, idílica y hermosa. Mi balada favorita del álbum.
4. You’re All I Know – Una clásica pieza de dolor a piano con el sabroso twist de una voz en melisma masculina.
5. Bitter / Sweet – Una pieza que no dudaría en escoger como el punto final para una relación en donde debo decir adiós y no volver, pero que el dolor me invade. Así de simple, así de limpia, así de hermosa.
6. All of Me – Quizás una de las piezas en donde Palermo logra lucir más su voz, pero me parece una de las más débiles del álbum. Linda si, pero un tanto pequeña a comparación de las demás.
7. Stay Close – La pieza con la influencia más grande del gospel y el bebop del álbum.
8. Headline – El corte más comercial del disco. Una pieza que me recuerda en muchos aspectos a ciertos elementos de la lírica de Sarah McLachlan en sus inicios. Una pieza perfectamente adecuada para una radio de Contemporary Adults y que seguramente estaría en los charts.




9. In Your Wake – La pieza que musicalmente más me recuerda a las piezas adoloridas de Alanis Morrissette en “Jagged Little Pill”. Musicalmente es la que menos me gusta, pero las letras son de mis favoritas. Un reclamo claro a si mismo por el amor no correspondido.
10. Home – Una clásica pieza sureña de regreso a casa, esta vez, regreso al reconfortante hogar del corazón. Tristísima, me hace pensar en algunos momentos en que esta sería la evolución clara de una balada country.
11. Lay Your Weapons Down – Un bonus track que bien podría ser, en un álbum progresivo, el final de una suite entre “The War” y “Waiting for Daylight” Palermo logra crear una pieza en donde su voz sobresale a delicadas notas de órganos. Un poema a la paz que se necesita entre dos corazones lastimados.

Si tuviese que darle una calificación como crítico en estrellas, sería de cuatro debido a que no termina de convencerme el hecho de una voz tan hermosa que se contiene aún. Si tuviese que calificar como un fan, evidentemente serían cinco estrellas, pero me contengo con las cuatro.

Palermo posee un talento sorprendente y un aparato vocal hermoso, que con el tiempo estoy más que seguro que logrará maravillas si los medios lo promocionan lo suficiente y logra que su arte sea reconocido. De hecho le veo como una hermosa joyita por descubrir, de esas raras piedras preciosas que ni siquiera hay que pulir porque perderían su encanto.

Como siempre les deseo increíbles experiencias auditivas. Namaste.

Las fotografías fueron tomadas de la página oficial del artista.

Una prueba de su capacidad vocal en "Headline"

Su álbum puede ser descargado digitalmente en:

http://www.courypalermo.com/

http://www.e-junkie.com/courypalermo

domingo, 6 de noviembre de 2011

About Love and Lust: The Divinely Lust and Love Deities

Una de mis tantas fascinaciones radica en mi gusto por las religiones antiguas. Siempre quise mostrar la forma en la que cada una de esas religiones veían a sus divinidades del amor y la lujuria y creo que lo conseguí con el primer grupo de retratos que diseñé para, "About Love and Lust". Acá coloco a los primeros entre ellos.

Espero los disfruten tanto como yo disfruté crearles.



Aesma Daeva, Prince of Unspeakable Desires (Zoroastrismo)



Xochiquetzal, Primal Lust (Antigua Religión Maya)



Eros, The Source (Antigua Religión Griega)



Freya, Vanir of Love and War (Antigua Religíon Nórdica)



Aphrodite, Seductress (Antigua Religión Griega)




Kamadeva: The Deva of Love (Hindusimo)

De Nuevo Flores





Desde hace algún tiempo que no coloco ninguna entrada en este blog, lo se, no soy el mejor blogger del mundo pero espero remediar esta situación pronto.

Por el momento quiero publicar algunas fotografías que he tomado de seres maravillosos, más flores.

Flores que he encontrado en distintos lugares en donde mí cámara también me ha acompañado y he logrado capturar la esencia de su belleza, desde un suntuoso viaje a la Antigua Guatemala con una buena amiga hasta una curiosa orquídea que solo fue húesped en casa por algunos días.

Espero lo disfruten tanto como yo lo hice.













Another Kerouac

Endless possibilities
Driving a road I do not know if I will remember
Routes, detours and pit stops
Take my own flesh under the burning sun of new memories to remember
Yet they are tanning my skin with bliss and pain


Carrying many chances to fail
To encounter
To discover
To embody future
Or to make a U turn and take my past again
Taking the chance to live and discover infinite…

Riding a vehicle I discovered named as conviction
Listening to the stations on a radio that some people call confidence
Distracted from the ephemeral everyday pains and sorrows
And feeling the gentle breeze of freedom on the road
Although sometimes I need to take myself and lift it from gravel…

I am not lonely
I am alone at last, facing myself driving to a place I do not know
I am being another Kerouac

Trying to find a glorious and safe way home

Wherever home might be.

Vos, un recuerdo y un presagio

(a ese ser que está más allá de mi entendimiento y mi razón, a ese alguien que espera por mí como yo espero por su ser)



Te fabricó un instante en donde la esperanza floreció tímida
Te elevaste en medio de un cúmulo de sueños
Esos que a pesar de la decadencia y el desespero
Se confabularon para darte vida en mi memoria.

Hilvanaste con deseos, con versos vetustos, con un suspiro lejano
Los retazos de momentos perdidos en el tiempo
Esos en donde me esperaba un futuro esperanzado
Y los convertiste en un único instante inmaculado
Frágil
Distante
Perfecto
Ese en donde vos anidás esperando que el mundo cambie
De la misma manera que cambiamos vos y yo en cada despertar

Te espero, aún en la ventana
Espero ver tus alas cobijándome
Espero que me desnudés de miedos y me abrás los ojos a tu radiante ser
Y se de tus ansias por abrir las alas
Por comerte el mundo
Y ascender en espiral

Se que cada noche contemplás esa misma constelación imaginaria
Se que te consolás con las caricias de la misma madre que me consuela
Se que lees los mismos versos en las mismas nubes
Se que cada domingo ves a través de la ventana esperando una respuesta silente

Se que esperás por mi, como yo espero por vos
Paciente y con una vela en las manos
Una que lleva nuestros nombres en la llama
Y que se alimenta de infinitas esperanzas.

Cada Veinticuatro Horas.

No te recuerdo de vidas anteriores
y no tengo idea alguna si te veré en las proyecciones futuras
esas que hago en mis sueños
no se quien sos y no sabes ni siquiera mi nombre completo
no te recuerdo de fabricaciones previas
y tampoco sos producto de deseos incumplidos
no tengo idea de que esperás cuando desesperás
no se si te exhasperan mis silencios
o si te aturden mis contundentes esdrújulas, esas que plagan mis versos...

Te tengo presente hoy
no te recuerdo de anoche, no se si existirás mañana
hoy, constante, consciente y consecuente
te veo hoy
te siento hoy
te vivo hoy


No me pidás adverbios temporales porque sabés que ni vos ni yo creemos en ellos
no me pidás milagros inalcanzables porque sabés que esos se gestan en la piel
no esperemos, no confiemos, no exijamos
dejemos libremente que lo que deba ser sea
que lo que se selle en un beso nos desarme de expectativas
y lo que se rompa en un abrazo
se construya en proximidad entre tu realidad y la mia



Nuestro ayer se quedó en las huellas que no he de recorrer de nuevo
el mañana, de ese no tenemos ideas más que lo que se supone o se espera
por hoy y solo por hoy
como programa de desintoxicación emocional
por hoy y solo por hoy
recordemos quienes somos
esos que se entregan en las sábanas
y caminan lado al lado fuera de ellas

hoy sos vos y soy yo
sin pasado, sin futuro, sin complejas expectativas
hoy somos nosotros...

Choregraphie; Ballet

“She moves like water over England
and carves her footprints in the earth.
She feels like wind to a sailor
a like a candle on the heart.
She sounds like poetry to a blind man
step, step, stepping from the pages of a book…”
“Elemental” Deep Forest

Primera Posición

Los espejos, la barra, el piano; todos eran instrumentos de tortura. Todos eran artefactos de suplicio bajo pretexto de concebir belleza. Belleza sublimada, etérea, compleja, plena de sangre y lágrimas, plena de mártires y verdugos. El ballet siempre significó para Natalia una perfecta relación sadomasoquista en donde los bailarines se convertían en los obedientes esclavos que se complacían en realizar los deseos de sus todopoderosos maestros-amos. Pero ella lo amaba. Amaba el poder con el que era conducida a través de movimientos que desafiaban la gravedad y la sinuosidad de líneas; deseaba ser seducida por cada nota emanada del piano y que Monsieur de Ronsard tomara sus miembros para corregir la posición que a juicio del perfeccionista francés, nunca estaba de acuerdo con la excelencia. Natalia deseaba ser una obediente esclava y complacer a su amo mientras ella se complacía a si misma.

Porque allí radicaba la diferencia. Natalia giraba en espiral, saltaba, se colocaba de puntas y manipulaba su cuerpo bajo las órdenes de Maurice, pero se complacía a si misma en el oscuro arte de saberse libre de obedecer o no.

No existía pieza completa sin el consentimiento de Natalia. Maurice de Ronsard podría ser el genio mas grande que existiera sobre la faz de la tierra, pero ninguna de sus piezas vería la luz si Natalia no las paría en el escenario. Ese era su contrato. Firmado con el silencioso orgullo de Maurice al ver que su “cisne” se contorsionaba o se expandía para poder crear los pasos que su ingenio diseñaba; y con las maldiciones proferidas por Natalia cada vez que los errores “distorsionaban la impecable perfección del movimiento”. Ese “contrato consensual” era aseverado cada día que la bailarina ucraniana entraba en el estudio, se colocaba la sumisión por vestido de ensayo, se untaba sensualidad en la piel e se irradiaba ella misma con el orgullo que le nacía de los ojos. El piano y el bastón acompañaban a Maurice en su rol de implacable amo, atiborrado de arrogancia y desafío, cumpliendo su “sagrado deber con la danza”.

Antes de que su pequeño reloj austriaco marcase las siete en punto de la mañana, Natalia ya estaba dispuesta a ser manipulada con la poesía del movimiento concebida por el ingenio de Maurice.

Aquel ritual era un perfecto juego de ajedrez en donde cada uno de los contendientes conocía su posición en el tablero. El amo-maestro debía colocarse en su trono tras el piano como rey estratega, omnisciente y omnipotente y la bailarina-esclava debía posicionarse a su lado, en su rol de soberana con el tablero libre para danzar en poder; tomar y ganar. Natalia se colocaba en la barra y ejercitaba su ser para ser expuesta al martirio de engendrar belleza, al dolor que profiere la poesía cuando gesta maravillas.

Natalia debía esperar como estatua de mármol en su primera posición a los designios de Maurice, en aquel estudio en el centro de Barcelona.


Segunda Posición

Ni en sus años como uno de los mejores bailarines de Paris y Moscú, Maurice temió a nada. El escenario era suyo, como suyos eran todos los ojos y aplausos que le entregaban. Suyo era el mundo, suya la música, suyas cada una de las hermosas “ballerines” que compartieron no solo la belleza del movimiento en su poética versión vertical, sino en la carnal versión horizontal. Pero ahora temía. Temía a la libertad, temía a la persistente postura de reto que Natalia provocaba. Maurice era considerado como un águila en cacería cada vez que bailaba. Pero Natalia era distinta, ella trascendía la materia para asentarse en el mito. Natalia conjugaba la delicadeza de las hadas y la magia de los ángeles. Y era precisamente eso lo que Maurice no soportaba, el reto de la perfección, el reto de ser sublime sin crear.

- “Mademoiselle Volkova, ¿Que tu se folie?” gritó Maurice exaltado desde su piano incorporándose tras tomar su bastón.
- “Excuse moi, Monsieur de Ronsard” pidió Natalia en tono suplicante mientras el suelo era el único lugar al que se podría aferrar para evitar la recriminante mirada de Maurice.
- “Su francés es pésimo” aseveró Maurice mientras la rodeaba a la vista de los demás bailarines, “y puedo notar que su danza esta siguiendo el mismo camino que su francés.”
- “Pero Monsieur de Ronsard, debía girar muy rápido y Sergèi no pudo sostenerme.” declaró la joven al momento de incorporarse.
- “Nunca culpe a otro de su incompetencia, a menos que desee reincorporarse a los coros.” amenazó con aquel delicioso acento, ese que acariciaba los sentidos.
- “¡Toque!” fue la arrogante respuesta de Natalia mientras regresaba a la posición inicial.

Maurice tomó entonces el violonchelo y ella a diez metros de él amenazándole con todo el poder de su libertad y su feminidad. Natalia era un halcón de caza de algún legendario reino feérico mientras se colocaba en la segunda posición.

Tercera Posición

Imponente, arrogante y soberana danzaba Natalia guiada por la seductora y melancólica armonía del violonchelo, hasta que Maurice suspendió su interpretación súbitamente para rasgar un trozo de su camisa.

- “Sergèi, siéntate”
- “Excuse moi monsieur “ respondió el bailarín ruso.
- “A tu lugar” agregó Maurice en tono despectivo, tomando el trozo de tela entre sus manos.
- “Natalia, ven acá” gritó mientras todos atendían a la voz de Maurice.
- “M. Ronsard” dijo Natalia atacándole con la mirada.
- “Debes aprender a sentir la música, dejar de ver en el espejo tu vanidad y convertirte en una con la danza. Puedes ser la prima balerina de esta compañía, pero no me interesa una bailarina sin alma. Aprenderás a bailar con el alma y no con los ojos” decía Maurice mientras vendaba los ojos de Natalia con el trozo de su camisa.
- “M. Ronsard, no se si podré” argumentaba Natalia tratando de aflojar su vendaje.
- “Yo te guiaré, Tercera Posición” ordenó Maurice tomando con fuerza sus muñecas y dando la orden de iniciar a su pianista.

Natalia podía sentir el pulso en sus muñecas debido a la presión que ejercían las manos de Maurice, podía sentir como su sangre era bombeada con una fuerza mayor a la acostumbrada y como la adrenalina se apoderaba de su delicado cuerpo. Sí, de nuevo era la complaciente esclava a merced de su implacable señor; sí, Maurice era de nuevo el poderoso amo del destino de Natalia. Era él quien decidía sobre lo que se podía o no hacer; sobre lo que se podía o no disfrutar, sobre lo que se podía o no mover. Era él quien poseía el control.

La música sonaba lentamente y era Maurice quien guiaba los pasos de la ahora ciega Natalia. El maestro era quien susurraba los pasos que ella debía ejecutar. Natalia se abandonaba lentamente a los deseos de Maurice. Complacía lentamente los caprichos de su amo cual obediente juguete de piel. Natalia realizaba cada movimiento con una obediencia casi servil, casi absurda. Natalia regresaba el poder de nuevo al amo y se olvidaba de su propia conciencia. Ella concedía toda su fuerza no en resistirse a ser dominada sino en complacer los mandatos de aquel que la guiaba. Aquel contrato se cumplía y ella regresaba a su parte pasiva en la que debía aceptar los dolorosos castigos que la mente de su maestro debía crear. Crear... para ambos engendrar magia, engendrar movimiento... arte.

Todos les veían atónitos. Observaban como la obediencia de Natalia creaba maravillosas formas concebidas en la mente de Maurice. Ambos se penetraban en la psique del otro. Natalia confiaba plenamente en las intenciones de su amo y se abandonaba a la ceguera de vanidad. Se abandonaba a los ojos de su señor.

Al terminar la pieza ambos finalizaron colocándose en tercera posición, esa que demuestra la gracia de la sumisión y el infinito placer de la espera. El lugar se abarrotó de aplausos para los danzantes. Maurice retiró el trozo de tela de los ojos de Natalia y ordenó a todos regresar a sus posiciones.

- “¿Entiendes ahora lo que espero de ti?” fue la tosca pregunta que emanó de la boca de Maurice mientras este caminaba hacia su asiento.
- “Oui Monsieur” dijo Natalia con los ojos en el suelo y la mente maquinando su dulce venganza.


Cuarta Posición

El sol se ocultaba lentamente y Maurice se encargaba de apagar cada luz dentro del estudio. Se sentó en su silla favorita y tomó su viejo violonchelo decidido a tocar. De pronto unos pasos invadieron el desierto estudio. Eran pasos lentos y firmes. Eran pasos teatrales, pasos de alguien que conoce el poder del movimiento, el poder del misterio, el poder que genera el colocar un pie delante del otro y crear sonido. Era una figura delgada y simétrica, hermosa entre las sombras; lanzó un trozo de tela negra a los pies de Maurice, el cuál tomó rápidamente.

- “Ahora es tu turno” dijo la melódica voz de Natalia mientras encendía la luz.
- “¿No tendría que estar en casa Mademoiselle Volkova?” preguntó Maurice retándola con la mirada.
- “¡Póntelo!” ordenó Natalia mientas caminaba lentamente hacia el centro del estudio.
- “¿Dónde esta la gracia de todo este juego Natalia?”
- “Es mi turno de verte sufrir”
- “Y ¿Cómo pretendes lograrlo?” preguntó Maurice sarcásticamente.
- “Bailando como nunca lo he hecho, logrando el mejor de todos mis actos, forzándome a complacerte en todos y cada uno de tus caprichos. Siendo lo que siempre has esperado de mi y desgarrarme cada tendón del cuerpo si es necesario con tal de lograr que los pasos que concibes vean la luz con la exactitud que tú los deseas. Obligando a mi memoria a recordar la sádica forma en la que me sometes a tu voluntad para crear arte y mostrar la mejor actuación de mi vida. Eso si, tú... con los ojos vendados.”
- “¿Y quién me asegura que lo harás de esa manera?” preguntó Maurice con una sarcástica carcajada “¿Cómo sabré si no estas haciendo lo que te plazca y me engañas pretendiendo hacer lo que yo espero?”
- “Eso es parte del ritual, puedes creer o no... Pero ¿Tan poco confías en tu habilidad como instructor? ¿Tan mal maestro eres que ni siquiera tu prima balerina puede aprender algo de ti?” aseveraba Natalia al momento de colocarse en cuarta posición y lanzar aquellas preguntas como flechas élficas cargadas del mas ponzoñoso veneno.

Maurice recibió el dolor donde más causaba daño, en su orgullo. Él debía reconocerlo, aquella mujer poseía el talento de crear arte, pero también poseía el talento de destruir con la sutileza de la ironía y el sarcasmo. Poseía en su sonrisa el placer del dolor. No supo resistirse al desafío de vencer a la mejor de sus enemigos, a su bella esclava. Colocó su instrumento y el arco en el suelo, rasgó la tela en dos y se decidió a reproducir una cinta en el estéreo. Natalia no alcanzaba a entender todo el teatro creado por Maurice hasta que este la tomó por la cintura y vendó sus ojos de nuevo.

- “Sufriremos juntos si eso es lo que quieres.” susurró a su oído.





Quinta Posición.

El viento frío de la noche se colaba por las ventanas mientras los danzantes creaban sutiles tejidos con su corriente. Los conciertos de Haydn para violonchelo sublimaban los complejos movimientos que Natalia y Maurice creaban basados en su memoria y su talento. Líneas complejas y poderosos giros contrastaban con la ternura del abrazo y la caricia que de cuando en cuando se propiciaban el uno al otro en los momentos de paz en los que el estéreo sonaba mas lento y calmado. Danzaban a cuatro sentidos y a punta de memoria, ambos se deslizaban por el piso de parqué descalzos y sublimando el poder del tacto, ese que los guiaba en solitario y se les olvidaba al momento de atraerse con el olfato y narcotizarse con el aroma de su pieles exudando su esencia, esa que los obligaba a crear elevados movimientos con sus cuerpos unidos.

El sonido de los violonchelo de Haydn estimulaba sus oídos para escuchar los pasos de los pies descalzos del otro y acompasarse en su danza, en su unión. La música descendía en su intensidad y su ritmo y ambos se abrazaban para sentir la ciega presencia del otro, ambos recorrían los intricados caminos de piel y músculos del cuerpo de su compañero para reconocer al autor de su éxtasis, al artífice de su sublimación. Pero el último de los sentidos necesitaba estimularse, ese que lo logró reconociendo el sabor de los labios del otro al sellarse en un beso, uno de esos que son como los placeres más intensos; satisfacen, pero no demasiado, siempre dejan el deseo de más.

- “¿Es esta tu venganza Natalia?” preguntó al oído Maurice “¿Es esta tu sádica manera de provocarme dolor y necesidad de ti?”
- “No Maurice” silenció Natalia sellando sus labios con los suyos propios y extrayendo de aquel hombre toda su esencia, todo su poder, toda su necesidad.
- “¿Dónde esta tu sadismo entonces mujer?” preguntó de nuevo tras respirar profundamente y retirarse la venda de los ojos.
- “Esta en encender, quemar y dejar arder” confesó Natalia retirándose la venda.
- “No logro comprenderte” añadió Maurice con una amplia sonrisa en los labios.
- “Lo entenderás esta noche... en tu soledad...” dijo Natalia para luego darle un beso en la frente y caminar hacia la puerta del estudio, en donde se colocó los zapatos y le vio de nuevo para finalizar con un doloroso comentario “Hasta mañana M. Ronsard, espero le haya complacido mi danza” dijo antes de retirarse y dejar a Maurice abrazando el frío de la noche.